Curiosidades

Mientras unos tiran comida….. otros… mueren de hambre.

Hambre
En Europa, casi el 50% de la comida sana y comestible “se pierden en las distintas fases del proceso que lleva desde la producción a la mesa (y cubo de la basura) del consumidor”, escribe el diario El País. Esto representa “medio kilo al día y con grandes variaciones por países y sectores”, añade el diario madrileño, recogiendo un informe de la Comisión Europea debatido el 19 de enero en el Parlamento Europeo.
Aunque la discusión no está cerrada y la Comisión tiene la última palabra, podría servir como “un aldabonazo en la conciencia de los europeos”, afirma El País. Anualmente, los europeos desperdician
179 kilos per cápita […] aunque la mayor parte corresponde a los hogares, con el 42% de pérdidas (aparentemente evitables en un 60%). De cerca le siguen los productores, con el 39%; el sector de comidas preparadas, con el 14%, y ya lejos, con un 5%, los comerciantes.
Teniendo en cuenta que 16 millones de europeos reciben ayuda de organizaciones de caridad, el informe demanda que
se distribuyan de forma generalizada entre las personas más desfavorecidas de la Unión productos que van precipitadamente a la basura.
El informe realizado por el eurodiputado socialista italiano Salvatore Caronna pide a la Comisión que promueva medidas para reducir el desperdicio de comida, tales como el etiquetado de doble fecha [límite en la fecha de venta y fecha límite de consumo], además de descuentos en los productos cercanos a la fecha de expiración.

Durante el transcurso del vídeo podrás ver una serie de fotografías, las cuales son dignas de ser vistas, sobretodo por aquellos que vivimos en una sociedad afortunada. Espero que todos recapacitemos y ayudemos a todos aquellos que lo necesitan.

El sábado 24 de marzo, a las 21:30 h, el espacio DOK de CANAL+ estrenó “La muerte de Kevin Carter”, un interesante documental del director Dan Krauss sobre el fotógrafo de guerra Kevin Carter.

Kevin Carter formaba parte de un unido grupo de fotoperiodistas sudafricanos blancos conocidos como “Bang Bang Club”, cuatro amigos que tomaron algunas de las más famosas fotos de los últimos tiempos del apartheid, cuando el sistema de segregación sudafricano estaba llegando a un violento final. Eran adictos a la adrenalina con una valiente misión: conseguir “la foto”, a cualquier precio.

La foto más conocida de Kevin Carter no llegó de Sudáfrica, sino del sur de Sudán, donde viajó para fotografiar el hambre causada por la guerra civil. En el desierto, cerca de un centro de refugiados, se encontró con una terrible imagen: una niña famélica acechada por un buitre. La fotografía se hizo famosa y el Sr. Carter con ella, pero siempre bajo la presión social de un dilema que él también hizo suyo: ser un simple testigo o un salvador.

Incapaz de quitarse la imagen de la cabeza y con la convicción de que debería haber hecho algo más por la niña que espantar al buitre, al recibir el premio Publitzer en 1994 declaró: “Es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella. No quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”. Nada pudo mitigar el dolor de Kevin Carter, que, un par de meses después de recoger el galardón, se suicidó.