¿Es seguro facilitar una copia de nuestro DNI?

Hoy día, facilitar nuestra identificación es imprescindible para casi cualquier tipo de operación que vayamos a realizar, como por ejemplo: abrir una cuenta bancaria, dar de alta o de baja nuestros servicios telefónicos, etc., pero… ¿qué ocurre si facilitamos una copia de nuestro DNI a alguien que ni tan siquiera conocemos? ¿Es seguro?

En España, la historia de la identificación personal se remonta al siglo XIX cuando Fernando VII creó en el año 1824 la Policía y le otorgó la potestad de crear padrones que incluyeran edad, sexo, estado, profesión y naturaleza del vecindario.

El DNI se puso en marcha a través de un decreto en 1944, manteniéndose las “Cédulas Personales” de Fernando XII hasta que en 1951 Franco estrenó el suyo, que tenía el número uno. Franco reservó el número dos para Carmen Polo y el tres para su hija. Del cuarto al noveno han quedado vacantes.

Bueno, pero como el tema que nos abarca no es su historia, bastará con que recuerdes su procedencia para que puedas centrarte en el artículo de hoy.

La moda de solicitar una copia del DNI…

Como hemos dicho anteriormente, esa moda existe y está en pleno auge, incluso algún conocido/amigo la puede pedir para sacar en tu nombre los billetes de avión. Los sitios webs destinados a obtener beneficio en Internet también nos exige una copia de dicho documento para que podamos reclamar nuestros beneficios o ganancias obtenidas. Algo que suele ser molesto y peligroso.

La excusa para la solicitud de dicho documento, suele ser la de evitar trampas y fraudes dentro de la página en cuestión, asegurándose de la identidad de cada usuario registrado, pero eso es algo que no tiene ningún tipo de fundamento práctico y mucho menos legal. Hay muchos ejemplos de páginas que no piden ninguna clase de documento y funcionan de maravilla.

¿Es entonces peligroso facilitar una copia de nuestro DNI?…

Desde mi punto de vista, sí, es realmente peligroso y la razón es bastante sencilla. Cualquier persona que tenga una copia digitalizada de nuestro DNI, puede hacerse pasar por nosotros en cualquier sitio, es lo que se conoce como “suplantación de identidad”, un delito en toda regla ¡vamos!.

Lo verdaderamente molesto es que puede realizar cualquier acción en nuestro nombre y eso nos repercutirá directamente sin que nosotros sepamos nada. De llevarse a cabo alguna acción por parte del suplantador, cuando nos demos cuenta será demasiado tarde y tendremos que pagar las consecuencias, aunque no sin que tengamos la posibilidad de defendernos en los tribunales.

Y si no sabes lo que se puede hacer con una copia de nuestro DNI, a mí se me han ocurrido un par de ellas: registro en toda clase de webs donde requieran el DNI (bingos, loterías, salas de póker, etc.) Crear cuentas electrónicas, así como contratación de servicios online.

Creo que es un motivo suficientemente serio como para plantearse el no entregar nuestro DNI tan alegremente por Internet. Me sorprende la facilidad con la que muchas personas comparten una cosa tan valiosa sin pensar en las consecuencias.

Como todo lo anteriormente es alarmante, vamos a tener en cuenta algunas series de precauciones.

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