¿Quienes son los seres de luz? (2 de 2)
Siguiendo el post anterior, la ciencia también tiene algo que decir frente a esto. La ciencia, que tantas veces cuestionó las manifestaciones del espíritu, finalmente se va acercando para soldar la cadena de nuestra evolución, para unir materia y espíritu.
La ciencia dice, respecto a esto que: “Somos seres Carbono-Químicos-Eléctricos-Lumínicos”
Somos seres en cuerpo físico, por lo tanto estamos dentro de un cuerpo que realiza procesos químicos. La composición química del cuerpo humano desempeña un rol importante en el proceso evolutivo. La dieta, el ejercicio físico y el aire que respiramos y nuestro estado mental, todo contribuye a esta composición química que nos da equilibrio y bienestar. Uno de los sistemas químico-biológico con un importante rol en nuestra evolución es el sistema endocrino.
El sistema endocrino es uno de los sistemas principales que tiene el cuerpo para comunicar, controlar y coordinar el funcionamiento del organismo. El sistema endocrino trabaja con el sistema nervioso y el reproductivo, y con los riñones, intestinos, hígado y con la grasa para ayudar a mantener y controlar:
- Los niveles de energía del cuerpo.
- La reproducción.
- El crecimiento y desarrollo.
- El equilibrio interno de los sistemas del cuerpo (llamado homeostasis).
- Las reacciones a las condiciones al ambiente (por ejemplo, la temperatura), al estrés y a las lesiones.
Es decir, el sistema endocrino es una réplica física de las estructuras de energía sutil que forman nuestros cuerpos energéticos. Las glándulas endocrinas producen sustancias químicas altamente especializadas, las hormonas, que se liberan en la química del cuerpo en momentos precisos y por razones específicas. Las hormonas tienen funciones claves, entre ellas, el abrir las zonas dentro del cerebro que pueden desencadenar nuevas capacidades mentales y nuevos estados de conciencia para nuestro crecimiento espiritual. Por eso necesitamos un equilibrio hormonal.
En consecuencia, al ser electromagnéticos y estar conectados a la luz, somos seres de luz. Aunque nos proclamemos seres de luz, debemos honrar nuestra herencia química y elegir con sabiduría y discernimiento todas las sustancias que incorporamos a nuestro cuerpo. A medida que elevamos nuestra conciencia, decidimos de modo espontáneo evitar productos químicos.
Podemos alterar nuestras frecuencias vibratorias y al hacerlo podemos desarrollar habilidades para la regeneración instantánea, la curación acelerada o el aminoramiento del envejecimiento. Estamos desarrollando mayores habilidades para acceder y expresar más nuestra naturaleza lumínica (espiritual) – eléctrica. Estamos aprendiendo a integrar las facetas químico-eléctricas de nuestro ser y conforme lo hacemos, estamos aprendiendo a utilizar nuestra naturaleza eléctrica para lograr una gran variedad de estos ideales de bienestar.




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